Después del desgarrador gritó de Bakugō, los enemigos desaparecieron igual cómo llegaron. Las explosiones continuaron, por lo que debieron hacer abandono del local. Los soldados se reunieron afuera, Uraraka no dejaba de llorar por su novia, Momo y Jiro trataban de consolarla. -Malditos hijos de perra!!!- Bakugō estaba fuera de sí, Midoriya tenía el rostro desencajado. La policía y algunos héroes comenzaron a llegar a la escena del ataque, las ambulancias salían una y otra vez con gente herida por la explosión. -Me voy a la academia!. -Bakugō-kun, espera! Son las dos de la mañana!- le dijo Iida. -Me importa una mierda!!- gritó dirigiéndose al Mazda. No tenía las llaves, pero eso no le impidió abrir la puerta con un artilugio que le creo Momo, pues la chica vio que le iba a reventar

