06 de diciembre, 2020. Como siempre dijo mi padre, todo lo que empieza tiene que terminar y aquí estamos, acomodando las valijas para regresar a casa y la cuenta regresiva comienza, pronto veré a mamá y a papá, pronto tendré noticias de Francisco y entonces las dudas comienzan a entrar en mi cabeza. ¿Y si consiguió a alguien más? ¿y si me odia por haber faltado a nuestra boda? Obviamente esa es justificada, pero como justifico que me pase seis días teniendo el mejor sexo de mi vida con un hombre que, aunque parece una bestia, por dentro es como un osito de felpa. — Lex ¿estas bien? La voz de mi bestia me saca de mi ensimismamiento, sigo guardando las prendas que me quedan y me pregunto ¿para qué? Todo lo que hay aquí no me pertenece, nada de esto es mío, todo lo tengo en Seattle.

