Su lengua se enroscaba en mi botón, dandome un placer que hizo parecer nada a nuestra primera vez, era como si su misión fuese el superarse y hacerme perder la cabeza, leves mordiscos en mis clítoris me dejaban sin aliento, ni siquiera salían gemidos, literalmente cortaba el paso de oxígeno, estaba encendida, en cualquier momento iba a combustionar, quería gritar, quería decirle que más, pero nada podía salir de mi boca, me tenía postrada boca arriba en el sillón, sus manos me sostenían desde mis nalgas, las cuales amasaba fuertemente, sabía que dejaría marcas, y díganme loca, pero me fascinaba la idea de llevar sus marcas en mí, el remolino de placer empezaba a formarse en mi vientre bajo, prometiendo ser un fuerte orgasmo, comencé a retorcerme en el sillón, mi respiración cada vez era pe
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