Le pedía Lina que subiera la habitación y me esperara ahí necesitaba un minuto para calmarme para entender qué diablos había sucedido. — señora estás seguro que se encuentra bien?— Preguntó Ignacio — ¿Dónde estabas? Por qué dejaste que estos imbéciles pasaran?!! Cómo se atrevieron a juzgar mis malditas decisiones con mi manada!— le pregunté entre gritos a mi beta furioso porque él tenía que estar aquí pendiente de que nada sucediera. Y el hecho de ver a mi luna ahí frente a mí dando la cara por estos imbéciles me había enfurecido aún más. Ellos qué solo hablaban mal de ella y ahí estaba Mi luna arriesgando su seguridad sin saber si me podía haber descontrolado y haberla lastimado. Caminé de un lado a otro sintiendo la furia crecer en mí me había encargado durante años proteger a l

