La cita es perfecta. Otra vez. Archer y yo estamos frente a mi puerta, con los habituales buenos deseos de buenas noches y sonrisas tímidas. Él se acerca, su sonrisa se suaviza y sus ojos se entrecierran. Yo también lo deseo. Sus labios son tan suaves y cálidos contra los míos. Su aroma es dulce pero almizclado. La barba incipiente de la noche raspa mi mejilla mientras desciende para besar detrás de mi oreja. Un escalofrío recorre todo el lado izquierdo de mi cuerpo. Su aliento quema contra mi cuello mientras besa hasta mi clavícula. Mi corazón se acelera y me siento mareada. Mis brazos rodean su cintura, abrazándolo con fuerza. Deslizo mis manos bajo su camiseta y las subo por su espalda. Su piel es suave y ardiente al tacto. Su boca regresa a la mía y el beso se torna más urgente. Toco

