Hoy Los dos vasos vacíos chocan entre sí cuando los levanto de la barra y limpio las gotas derramadas de cerveza y tequila hasta que la superficie de madera queda brillante e impecable. —Dos más de la stout. Un hombre con un gran bigote blanco deja un billete de veinte dólares sobre la barra, frente a mí. Me meto la toalla áspera en un costado del delantal y tomo el billete con una sonrisa. —Claro. —Quédate con el cambio —dice con un guiño, mientras su mirada se desliza por mi cuerpo. No voy vestida de forma provocativa —aunque probablemente ganaría mejores propinas si lo hiciera. Llevo una camiseta negra sin mangas que apenas deja ver escote y pantalones negros. Ese es prácticamente el único requisito cuando trabajo en la barra: vestir de n***o. Y después de casi dos años aquí, sé

