Camil . Observo a Jesse cerrar los ojos cuando de pronto se desvanece, lo sujeto con fuerza, pues él está sentado en la orilla de la cama, un miedo terrible comienza a invadir mi cuerpo, toco su rostro y me doy cuenta de que está hirviendo, tiene fiebre. —¡Jesse despierta! — Digo con mi palma acunando su rostro, lo llamo un par de veces con mi voz quebrada hasta que él reacciona, me mira con su mirada un poco perdida. —Le diré a Arnold que busque a Gabrielle para que traiga a Mia— aviso, pero Jesse toma mi brazo y me impide moverme. —No te vayas— Pide con la voz cansada, sé que está haciendo un esfuerzo para mantenerse despierto. Tragó con dificultad, su mano está casi tan caliente como su rostro, quiero quedarme aquí con él, pero si no busco ayuda no sé qué pueda suceder. —No tarda

