Camil . Cruzo mis brazos sobre mi rostro cuando aquella bodega explota, no ha sido una gran explosión, pero si lo suficiente para hacer enfurecer al cuervo. Jesse ordena que nos vayamos, de inmediato Serdán le entrega una chaqueta a Gabrielle y después de colocársela entre los dos ayudan a Braulio a levantarse; Jesse se acerca a mí y me pongo de pie, con su pulgar limpia mi mejilla que estaba sucia de la sangre de Braulio al igual que mis manos, Jesse las limpia con ayuda de un pañuelo que saca de su bolsillo y subimos a la camioneta. —Vamos con Gabrielle— ordena Jesse —Braulio debe ser atendido— Serdán enciende el motor de la camioneta y comienza a manejar. Pronto llegamos a una residencia, es mas pequeña que la de nosotros, no obstante, es bastante grande y se nota que es segura. L

