Jesse . Llegamos al lago y de inmediato Camil cambia su gesto serio por uno de sorpresa, el brillo en sus ojos es evidente, tal vez ella no lo sabe, pero su rostro es lo suficientemente expresivo para darme cuenta cuando algo le molesta o cuando está entusiasmada y en esta ocasión luce contrariada, quiza es el encierro, la forma tan drástica en la que cambió su vida y eso me fastidia. Le entrego los protectores auditivos —¿Por qué estamos aquí? — Me pregunta, con un gesto de preocupación, como si fuese un asesino en serie que la trae a un lago para asesinarla y no dejar rastro. —Dijiste que venias cuando eras pequeña y me pareció buena idea comenzar con tu entrenamiento en este lugar—Digo sin más y bajo de la camioneta, me estresa tener que dar explicaciones de mis actos, aunque comp

