—Veo que tu familia está feliz por tu presencia. —Tenía mucho tiempo sin venir a visitarlos y la última vez que vine no soporté el dolor. Los recuerdos llegaron a mi vida y jugaron conmigo de la peor manera. —No puedo ni siquiera imaginar el dolor que sentiste. La noche que perdí mi matrimonio, pensé que moría y el dolor llegó a mi vida de una manera fuerte. —Imagina pensar que nunca más los volverás a ver, que todo acabó. La familia feliz, las voces de los niños mientras corrían por toda la casa, se acabaron los reclamos y los celos de la esposa; se acabó todo. Ella me amaba tanto, que no murió hasta asegurarse de que le hiciera la promesa que me mantendría con vida. —¡Eres realmente fuerte! Un hombre admirable. —No pienso lo mismo. Me sentí más como un egoísta, mi familia sufrió muc

