Nelson a la mañana siguiente estaba cansado por la activa noche que pasó en una ardiente y deliciosa orgía. Adela se fue a dormir muy tarde ya que nunca salieron de la habitación en toda la noche, y ya muy temprano estaba de pié haciéndo el desayuno y preparando el café para su jefe. —¡Buenos días Adela! —la saluda Nelson. Ella acompañado de un bostezo también lo saluda. —¡Buen día jefe! —Esta tarde la puedes tomar libre y así descansar, puedo ver qué no dormiste bien y me siento culpable. —¡Muchas gracias! Creo que necesito dormir un buen rato. Él toma un sorbo del café y en cuanto entra y observa sus r************* , la ira lo arropa. Anna salía por todos lados de la mano de Peter, lo peor de todo, era la radiante sonrisa que tenía en su rostro. Él no lo puede creer, así que lanza l

