Llega un nuevo día y Anna está muy feliz, ya que es el cumpleaños de Sol. Ella sale de la cama y junto a Adriel van a su habitación a cantarle las mañanitas y Sol los recibe con gran alegría y gran algarabía. —¡Felicidades para la mejor amiga del mundo! ¡Te deseo felicidad infinita! —El mejor de los regalos eres tú y tu amistad incondicional. Gracias por ser mi familia y brindarme el apoyo que nadie más me brindó. —ella llora en cuanto recuerda lo que estuvo a punto de hacerle. De solo pensar que estuvo a punto de traicionar a su amiga y sustento, el corazón le reclama. —No quiero llantos, hoy es un día especial y lo quiero celebrar contigo. —¿De verdad lo vamos a celebrar? El pequeño Adriel sigue celebrando y cantando cumpleaños feliz hasta contagiar su alegría. —Hasta Adriel ya lo e

