Narra Madison Pedí que fuera rápido, sin tantos protocolos. Decidí que la boda civil fuera realizada en una zona alejada de la ciudad para evitar murmullos. Alguien organizó el espacio en el que solo estaría el juez, la señorita Blake, yo y sus familiares. El juez pide firmar las actas que nos validan como marido y mujer. Ella toma el bolígrafo y se toma unos segundos para dejar su firma, luego es mi turno y con seguridad de lo que hacía, apoyé la punta del bolígrafo en el papel y dejé mi firma; así, sin rodeos. —Bien, eso es todo —dije mirando a la mujer—. Es hora de irnos. Me levanté del asiento y caminé en frente de las personas que acompañaban a la señorita Blake. Un auto estaba listo para llevarnos a la que será nuestra casa por doce meses. —¡Señor Villarreal! ¡Señor! Me de

