-Son hermosas- me dijo contemplándome aún desde la cama. Yo lo miré aun sorprendido por lo que se encontraba a mis espaldas, sin poder creérmelo aún y tambien porque él dijera aquello. ¿Acaso aquello era posible? ¿Era posible que… alguien como yo tuviera… alas? -No… No lo entiendo- dije sin quitar mi mirada sobre los suyos zafiro. Él sonrió levemente, pero veía dolor en sus ojos. -Eres mitad ángel Eithan- comenzó mientras se sentaba en la cama con algo de esfuerzo- No es de extrañarse, aunque la verdad nunca he conocido a nadie mitad ángel- sonrió levemente. Quería abrazarlo, quería cerciorarme de que todo aquello no era una mala pasada de mi mente y que él no estaba a mi lado. Así que sin siquiera darme cuenta lo hice. Lo sentí entre mis brazos. Cálido y vivo. Mi cabeza apoyada so
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