-¿Tan apurado estás por saber dónde está ese ángel caído?- me preguntó apoyando uno de sus codos sobre la mesa y luego su cabeza en la mano de ese brazo- Dime Eithan, ¿qué sientes por Abimael? Yo me quedé contemplando, sin contestarle. Bajé mis manos colocándolas sobre mis muslos y apretándolas fuertemente hasta sentir un leve dolor en las palmas. Me había clavado las uñas y me había traspasado la carne. -No tengo porque contestar esa pregunta. Sonrió algo cansado y suspiró. -¿Sabes? He conocido a Abimael desde que tengo uso de razón, como dicen ustedes y aunque no éramos del mismo Coro dado que él era el más cercano a nuestro padre, siempre lo consideré especial… como si dijera una adoración como ustedes hacen con artistas u otras personas que están en distintos ámbitos. Lo alababa y

