Lo seguí hasta los baños, donde se encerró en uno de los cubículos, a llorar. Se notaba que intentaba no hacer ruido por si alguien entraba, y sabía tambien que alguien más, osea yo, se encontraba allí. La verdad es que creía que nada sucedería, o por lo menos, era aquello lo que deseaba, pero una especie de humo n***o comenzó a invadir toda la habitación, haciéndome sentir, incluso algo asfixiado y claustrofóbico, cosa que no padecía y nunca había padecido. ¿Qué era aquello? -Muerte… Muerte… Muerte…- escuchaba susurrar por una voz que no parecía, ni por asomo, humana. Escuché jadear al chico y luego exclamar sorpresa. -¿No quieres su muerte?- preguntó la voz e intenté como pude, ya que me encontraba encerrado en el cubículo de al lado, escuchar qué era lo que estaba sucediendo allí

