Llegamos al motel donde nos alojaríamos pasadas las ocho de la noche. Habíamos comido por el camino y hecho algún que otro trabajo, y eso nos llevó a llegar a aquella hora no planeada. Compartía habitación con Abimael, mientras que mi padre y mi hermano quedaron en otra habitación contigua. -¿No vas a decirme nada en todo el día?- le pregunté mientras me sentaba en la cama. -¿Qué quieres que te diga?- me preguntó mientras continuaba guardando alguna que otra cosa que seguía fuera de lugar. -Algo. -Algo- me contestó ignorándome por completo. Bufé. -Sabes que no quería que me dijeras eso. -No entiendo qué quieres que te diga. Ya te he dicho que no me pasa nada. -¿Y es por ello que pareces un zombi? -No tengo por qué estar dándote explicaciones de lo que hago o dejo de hacer- se gir

