22. Alissa, no me mires así. Alissa. Inesperadamente, Duke entra a la recámara. Un fuerte olor a alcohol llega con él. Está ebrio. —Levántate, Alissa. Sus ojos me lo confirman, Duke, mi amo, mi dueño ha estado bebiendo. Mi corazón late a más de mil al saber que está aquí. Estoy desnuda por debajo de las sábanas. Me incorporo con gracia, con ganas de él, llevo mis manos hacia mi nuca, se elevan mis tetas, con los pezones endurecidos. A cada paso que da, mi respiración se agita a un grado tal que es lo único que se escucha en toda la recámara. —Alissa... ¿Tienes idea de lo que me está costando esto? —su mirada está llena fuego. ¿Está diciéndome que se controla para no cojerme ya mismo? ¿Es eso? Se baja el pantalón y veo sus tremendo m*****o viril apuntándome deliciosamente. Sé l

