Ezem. Tres años después. Mirándome al espejo me afeito y en mi mente planeo mi día, tengo una obsesión con eso y mi mamá me dice que tengo que orar mucho por mi mente y mi tranquilidad, porque si no tengo mi día planeado ando medio loco, hasta mas o menos calculo como va a estar el transito según el día que es. Salgo de mi casa, paso por Carina, la llevo al colegio, voy a mi trabajo, tengo que revisar todo antes de las doce del mediodía asi me tomo esa hora para ir por Cari, llevarla a su casa, volver al trabajo, comer de la vianda que elijo el menú semanal y me lo llevan, como y vuelvo a trabajar, salgo a las cinco, voy a ver a mis papás hasta las seis treinta, vuelvo a mi casa, me baño y si tenemos iglesia nos vamos sino ahi me relajo un poco, pero no me acuesto mas tarde que las doce,
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