Hace tres años salgo con una mujer a la que adoro pero, por esas cosas del destino, desde siempre me ha gustado su hermana, con 21 años y cuerpo harto voluminoso. Sus senos son enormes, solía imaginar el tamaño de sus pezones y su color. Digo solía porque, como verán, tuve oportunidad de descubrir qué tan bien encaminados estaban mis malos pensamientos. Mi cuñada, de nombre Milena, estudia veterinaria y es una mujer muy consagrada, hogareña, de pocos novios y menos fiestas. Es más, siempre que voy a casa de mi novia, la veo sentada, aplicadísima, en su microscopio, estudiando muestras. Lo cual, dicho sea de paso, me da oportunidad de detallar ese par de enormes mamas que se desprenden de su cuerpo y parecen luchar infructuosamente contra la ley de la gravedad. Un día de tantos, pasé por ca

