Tal como él dijo, al entrar en su sexo, ella lanzó un corto grito cuando el terminó de romper su himen y jadeó algunos segundos, como si tratase de acostumbrarse, de inmediato comenzó a gemir, pero no de dolor, sino de excitación, mientras el subía y bajaba sobre su cuerpo, chupándole los senos con los pezones bien paraditos. Sandra levantó más sus piernas y las cruzó encima de su espalda, como no queriendo que el fuera a salir de dentro de ella, aunque era evidente que él no tenía la intención de salirse. Comenzó a jadear cada vez más fuerte, mientras gemía de placer en el evidente inicio de un orgasmo, el primero provocado por un pene dentro de ella. Cada vez Sandra se movía más rápido, al ritmo que le imprimía Jorge en la penetración. Él también se empezó a acercar al orgasmo y apresu

