Debe ser ella

1835 Palabras

Marcus notó el cambio de expresión de Número Uno. Estaba perplejo cuando preguntó con un leve ceño fruncido en su rostro: —¿Qué quieres decir? —Jefe, si la señorita Gibson alimentara al Pequeño Dylan con sus medicamentos... probablemente todo saldría bien, ¿verdad? —Número Uno se arriesgó a vocalizar sus pensamientos. —¿Cómo va la investigación de los hechos de anoche? —Marcus Santoro cambió de tema. —Fue... la persona de la antigua residencia que te drogó —respondió Número Uno mientras evitaba el quid de la pregunta. —¿Qué hay de esa mujer anoche? ¿Has averiguado algo sobre ella? —Marcus Santoro preguntó con frialdad. Sin duda, esa chica era única en su clase por tener las agallas de irrumpir en su habitación. —No podemos... descubrir nada. Jefe, por favor, denos algo de tiempo. Eso

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