—Marcia,— Rubí rechinó los dientes. —¡Eres una loca! Rubí no sabía de qué otra manera expresar su enfado hacia Marcia. Ella era absolutamente repugnante. ¡La comprensión más dolorosa fue que había sido abusada por un hombre tan malvado! —¿Soy una loca? No, no soy una loca. Si no fuera por ti, no habría sufrido durante tantos años. Ahora que sabes quién es ese hombre... es tu turno de comer esas verduras rancias y sentirte avergonzada por este hombre y su increíble madre. Marcia se rió maniáticamente, hasta el punto de las lágrimas. —Erick siempre pensó que eras una persona pura y perfecta. Estaba preocupado por el hecho de que no pasé mi primera noche con él. Qué maravilloso, ahora estás en el mismo barco que yo. O posiblemente en un estado aún peor, jajaja... Rubí, ¿qué estás esperand

