No quiero que se casen

1308 Palabras

Cuando llegó al edificio del Grupo Santoro, el teléfono de Rubí sonó. Miró la pantalla y vio un número desconocido. Después de la modificación que Melvin había hecho, el nuevo teléfono que Marcus le compró podía identificar si los números desconocidos eran estafas publicitarias, pero este número no mostraba ninguna señal de ello. "¿Podría ser alguien conocido?", pensó. Respondió la llamada y dijo: —Hola, soy Rubí. Hubo un largo silencio al otro lado de la línea. Rubí se quedó paralizada por un momento antes de volver a hablar: —Hola, si no dices nada, voy a colgar. —Señorita Gibson, hola —dijo finalmente una voz apresurada desde el otro lado. Sonaba algo familiar, y Rubí no pudo evitar fruncir el ceño mientras recordaba quién era la persona que llamaba. —¿Es usted... la señora Jens

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