La caja abierta

1217 Palabras

Después de un rato, Rubí comprobó que Dylan realmente se había quedado dormido. —Dylan... —susurró Rubí en su oído. Al no recibir respuesta, se sintió aliviada. Con cuidado, soltó la mano de Dylan y, sigilosamente, comenzó a quitarse el colgante. El nudo atado con hilo rojo alrededor del cuello de Dylan era algo complicado, así que le llevó mucho tiempo deshacerlo. Durante todo el proceso, su corazón latía aceleradamente, abrumada por la culpa. Cuando, finalmente, Rubí se aseguró de que Dylan no mostraba signos de despertarse, se giró y usó el pequeño y exquisito colgante dorado para abrir la cerradura de la caja. La luz tenue de la habitación dificultaba la tarea, y Rubí intentó insertar el colgante varias veces sin éxito. Ansiosa, empezó a dudar si realmente era una llave. Sin embargo,

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