… MARIANA DE LA NOCHE. Capítulo 28. La miré unos segundos, luego me lancé al agua y nadé unos minutos. Ella se volvió a sumergir y por obvias razones yo desviaba la mirada. Nadé hasta la orilla y me senté en una piedra, ella hizo lo mismo, yo bajé la mirada. Se sentó en una piedra que estaba delante de mí, me estaba dando la espalda y su cabello caía a los lados de su pecho. Levantó las rodillas llevándolas hasta su pecho, su cabello brillaba con los rayos del sol, las gotas de agua recorrían su espalda, volví a desviar la mirada, ella giró la cabeza porque sentí su mirada sobre mí. —¡Matías! —habló captando mi atención. Levanté la mirada, encontrándome con sus ojos. »¿Puedo preguntarte algo? —Dime. —¿Cómo murió tu hermana? —preguntó con curiosidad. Todo pensé menos que iba a pregu

