Expulso todo el aire que desde hace rato retenía en mis pulmones de un tirón, aliviado de por fin haber encontrado a Madison. En cuanto ella salió de la casa intenté seguirla, pero cuando logré llegar al exterior no la encontré por los alrededores. Por unos segundos entré en desesperación, nunca la había visto en ese estado y sinceramente no tenía ni idea de cómo actuaría. No es que pensara que iba directo a clavarle un cuchillo en el cuello a alguien, pero entiendan, me preocupé. Si algo le hubiese pasado, sin duda, quedaría en mi conciencia. Yo cancelé nuestros planes para poder ir a la fiesta, convenciéndola de seguirme. Y todo, claramente, resultó mal para ella. Se hace a un lado en la banca, sin despegar la mirada del frente. Ella sólo respira y parpadea, sumergida en sus pensamient

