—¿Cómo que te vas con ella? —reclamó Iliang esa misma noche reunidas en la sala de estar—. ¿PAra dónde? —No te hagas, sabes que ella debe volver a Alemania y a París, sola no va a ir —le dijo Ingrid con retrecheria. —Su papá y yo quedamos en acompañarla —le dijo Iliang. —Deja de decir idioteces, tú no puedes ir —le dijo Ingrid en su acostumbrado tono de voz odioso y tan claro que la deja a veces sin palabras—. Primero que nada, alguien que sea racional tiene que ir con ella, tu esposito no es muy racional que digamos y ahora menos cuando se trata de Altair, demostró que es bien bruto, y ella necesita a alguien más serio a su lado, y no porque sea una loquita, nada de eso, tu hija necesita a alguien que sepa analizar las implicaciones legales de lo que tiene en puerta, ¿o te vas a poner

