—Rangel —escuchó Ingrid una voz de hombre al otro lado de la línea al contestar su teléfono. Apenas recién llevaba unos quince minutos de haberlo encendido, lo apagó al salir de Alemania pues había supuesto que no recibiría llamada importante, además que no quería que nada la distrajera. El no tener noticias de Altair estaba comenzando a provocar mal sabor hasta en ella que por lo general no permitía dejarse llevar por los malos pensamientos. Tiende a ser objetiva, y en ese caso no se altera con las primeras impresiones, pero en ese caso la apariencia solo indica que la situación de Altair es grave, realmente preocupante, y por esa razón decidió enfocar su atención en los que sucediera a su alrededor, por lo que procuró eliminar todo signo distractor. Ella no era objeto de interés de quie

