—¿Cómo es eso que te vas para Estados Unidos? —le inquirió Iliang a Aleskey. —Debo hacerlo amor, es de vida o muerte que vaya —le respondió serio—. Organiza todo para que vayas con nosotros, no te puedo dejar sola en este país. Te regresas con los gemelos a Venezuela. —Pero, no podemos irnos y ¿si aparece la niña? —Cuestionó Iliang preocupada. —La niña no va a aparecer —le dibujos erio, ILiang se alarmó, sus ojos se dilataron—, no aquí en Alemanía —aclaró—. A nuestra hija la tiene el desgraciado de Mac, y todo indica que está en Estados Unidos. —Por Dios Ales, amor ¿qué vamos a hacer? —Tú nada, quedarte tranquila en nuestra casa esperando noticias, ni se te ocurra inventar, vas a estar prácticamente sola. Los chicos se van conmigo, es necesario que estemos todos juntos para dar con A

