Aunque con desgana estuvo en el departamento de Idania hasta bien entrada la madrugada, ella le propuso quedarse hasta el día siguiente, la rechazó, deseaba estar solo. No se sentía tan bien como lo hubiera esperado. A la mañana siguiente, se disponía a desayunar para ir a una de sus empresas, tenía días sin visitarlas, por lo que en su depresión optó por pasar el mal sabor haciendo cosas de gente responsable. —Hmm, hace tiempo no te veía enfundado en un buen traje —le dijo Yidris cuando ingresó al comedor. —Hace tiempo no voy a las empresas, debo ir, el abogado ha estado muy callado en estos días. Con la muerte de Jaden se me olvidaron muchos pendientes, espero que él haya resuelto en mi ausencia. —Sí, ojalá por allá todo marche bien —opinó Yidris—. ¿Quieres que te acompañe? —No, no

