[SANTIAGO] Mi mente repite una y otra vez las dos palabras que acaba de pronunciar y por un momento tengo la impresión de que he escuchado mal, pero no… Sky realmente acaba de decirme que está embarazada y mi mundo entero acaba de sufrir una sacudida tan grande como la que te puede dar un terremoto de alta magnitud. Trato de recomponerme, de buscar las palabras correctas, pero fallo cuando solo soy capaz de preguntarle una sola cosa ―¿Disculpa? ―le pido que vuelva a repetir porque quiero estar seguro de lo que entendí y debe ser mi imaginación. ―Estoy embarazada ―dice de nuevo. ―¡¿Qué?! ― le grito no porque no la escuche si no porque mi mente aún no sabe cómo reaccionar y trato de ganar tiempo. ―¡Que estoy embarazada!― grita y coincide que en ese momento el cambio de música hace que

