Durante todo el camino hubo un silencio infernal, ninguno quería decir palabra alguna, estaba sumergidos en sus propios pensamientos batallando consigo mismos. En especial Jimin, dentro de poco le contaría el por qué de sus acciones, sabía que no era excusa para el daño que hizo, pero no tenía más opción. Si después de eso Jeon se querría alejar de él estaría bien, tal como debía ser. Parpadeó algo desorientado cuando el auto estacionó y bajaron hasta quedar frente a una mediana casa campestre. Parecía estar bien cuidada, las ramas secas de los árboles junto con los pequeños copos de nieve adornando las piedras húmedas era algo hermoso. Esta no era la casa de Jeon, su hogar era mucho más lujoso y grande comparado con esta diminuta y acogedora casa. Cuando entraron la calefacción de esta

