Capítulo 4. Parte III Jamás había visto unos ojos tan hermosos como los que tiene aquel chico. Sus ojos son azul verdoso que te atrapan de inmediato dejándote sin aliento, hasta llegas a sentir que te está leyendo el alma y lo más oscuro que puede haber en ti. Es impresionante e intimidante al mismo tiempo. Aprovecho el momento en admirarlo detenidamente, sin disimulo alguno. Su cabello rubio cubre una parte de su frente, sin embargo, no tanto para darme cuenta que sus cejas son un poco gruesas. Su cabello es tan amarillo que tiene unos reflejos hermosos, además de ello, se ve muy sedoso y mi curiosidad se vio muy fracturada al darme cuenta de que no puedo acariciar su cabello y sentirlo entre mis dedos. Sus mejillas están en un leve rojo obsequiándole un atisbo de ternura, no obstan

