Valeria Smith Toda la mañana en la oficina de Alan había sido una montaña rusa de emociones. Escuchar su historia, ver la forma en que se transformaba cuando Victoria estaba cerca, me había dejado con una mezcla de conmoción e intriga. Alan Fox era un hombre calculador, implacable en los negocios, pero también alguien con un código de honor férreo. Sin embargo, cuando Victoria entraba en la ecuación, algo en él cambiaba. Era como si su autocontrol se tambaleara, como si cada palabra que ella le lanzaba con furia tuviera la capacidad de atravesar su coraza de acero. La tensión entre ellos era innegable. Tan intensa que, si no fuera porque ambos estaban más ocupados peleando, juraría que había fuego entre los dos. Suspiré y sacudí la cabeza. Espero que esto termine bien y que ninguno de

