VILKANK
La puerta se abrió y su hermano se marchó. Una extraña energía los envolvía, fue con esa emoción renovada que se centró en la pantalla que mostraba las comunicaciones del pequeño planeta recientemente descubierto. Sería difícil que alguien creyera una sola palabra de lo que estaba diciendo, pero podría intentarlo. Se conectó a una red inestable que solo estaba disponible en algunos momentos y escribió un mensaje claro en lo que parecía una página seria de noticias. Allí se enteró de que el planeta estaba siendo devastado por desastres naturales y que sus científicos solo lograban comprender una parte de lo que sucedía en Andrómeda, eso lo entristeció de nuevo.
“Puedo explicar todo lo que sucede, ¿hay alguien allí?” fue el mensaje que dejó.
Un tiempo más tarde recibió una respuesta.
“¿Qué es lo que sabes? ¿Y qué es lo que puedes explicar?”.
“¿Con quién estoy comunicándome?” intentó él solo para estar seguro de que nadie había intervenido sus intentos.
“Soy Alisa, vivo a las afueras de la ciudad” parecía ser el nombre de una hembra y de ser así, ella estaba siendo cuidadosa con la información que daba. Lo entendía.
“¿De qué planeta eres?” intentó.
“Del planeta tierra, por supuesto, ¿de qué otro sería? Si esto es una broma de mal gusto dejaré de contestar ahora”.
“No es una broma. Solo para confirmar, ¿Tu planeta es el tercero después de la estrella central del sistema?”.
“Sí, ese mismo. La tierra. Me siento estúpida ahora mismo, ¿cuál es tu información? Habla ahora”.
Vilkank comprendió que la hembra no podía aceptar con facilidad el hecho de que estaba hablando con alguien fuera de su planeta, alguien que no era de su misma especie. Decidió darle algo con lo que trabajar.
“Los desastres que la tierra está experimentando son provocados por el estallido masivo de planetas y estrellas en la galaxia Andrómeda. La energía y desechos golpean el planeta ahora mismo”.
La línea estuvo en silencio por lo que pareció una eternidad, hasta que ella regresó.
“¿Cómo sabes esto? ¿Eres de la NASA?” él pensó que esa debía ser su oficina de investigación científica estelar.
“Soy un científico, estoy seguro de lo que te estoy diciendo” fue todo lo que pudo decir sin que ella lo tomara como una broma.
“¿Y el gobierno está haciendo algo con esta información?” su pregunta era válida, pero Vilkank no lo sabía.
“Creo que soy el primero en descubrirlo”.
“Tienes que informarlo de inmediato. Ve y dile a todos los que puedas” ella ordenó.
“Lo intentaré, Alisa de la Tierra” terminó él con una extraña emoción en su pecho.
“Y no lo digas de ese modo, creerán que eres un tonto creyente de aliens y desestimarán tu información”.
“De acuerdo”.
“Si tienes más información comunícate conmigo en el mismo horario, me gusta estar informada” esas fueron sus últimas palabras antes de que la conexión se perdiera completamente.
Vilkank no podía estar más confundido y emocionado en ese momento. Era la oportunidad para comenzar a investigar sobre las formas de vida originales del planeta, su apariencia física y sus comportamientos sociales. Toda esta investigación era reglamentaria antes de hacer el primer contacto con nuevos planetas inexplorados, la energía que lo llenaba lo dejó trabajar por lo que parecieron ciclos completos. Al final de la jornada y cuando su cuerpo estuvo demasiado cansado para seguir, sabía todo lo que debía sobre la especie que se llamaba a sí misma, humana.
Se levantó de la silla en la que había pasado demasiado tiempo y caminó hasta la entrada del edificio científico en el que trabajaba. Aquel lugar solía estar tan lleno de personas, ahora solo quedaban los pasillos vacíos. Salió del lugar encontrándose con dos de sus viejos compañeros y caminó hasta el pequeño alojamiento que le habían asignado, tenía la ventaja de que estaba cerca, porque el planeta entero parecía desierto a esas alturas. Lo único que no estaba vacío eran los puertos de abordaje donde todos los seres del lugar arremolinaban intentando escapar del desastre catastrófico que sucedía en las estrellas.
Con un suspiro se recostó en su cama y pensó en todos los preparativos que tendría que hacer antes de partir con su hermano. Alisa aquel nombre se coló en sus pensamientos sin poder evitarlo, estaba seguro de que había contactado con una hembra, por alguna razón sus instintos no dejaban de decirle lo mismo, eso hizo que su corazón comenzara una extraña carrera inexplicable que jamás había experimentado. Cerró los ojos dispuesto a descansar, sin saber que soñaría con lo que imaginaba de una hembra humana que le sonreía y lo llevaba de la mano por un lugar verde que nunca antes había visitado.
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ALISA
Alisa estaba realmente sorprendida. De verdad había pensado que aquella persona que se comunicaba con ella era un extraño creyente de los aliens, pero su información parecía tan real que quería creerle. Decidió darle la oportunidad de probarle que no era un engaño o una broma estúpida, esperaría a que se comunicara con ella nuevamente y comprobaría cada pieza de información que le diera. Tal vez si lograba hacer un contacto real con la NASA, podría ayudarlo a compartir la información que estaba recogiendo. Había dicho que era un científico, podía ser una persona con años de estudios que veía lo que los demás no podían.
En una hazaña mucho más grande de lo que hubiera imaginado, pasó bastante de su tiempo intentando obtener un contacto directo y real con la NASA, alguien debía estar atento a la información, pero justo cuando parecía que iba a conseguirlo la luz se cortó. Ella maldijo más fuerte de lo que pretendía, porque pronto sus amigos estuvieron en la habitación oscura a su lado. Parecían realmente preocupados y ella se sintió mal por esa reacción.
-Alisa, ¿estás bien?- Preguntó Tiana de inmediato.
-¿Por qué gritabas así, cielo?- Siguió Harry preocupado y pálido.
Ella suspiró antes de contestar.
-Lo lamento- ofreció Alisa -no fue mi intención que corrieran hasta aquí, no sucedió nada.
-Pues que grites así no parece nada- dijo Tiana con fastidio -solo habla, Alisa.
-Bien, si es lo que quieren- musitó ella todavía intentando procesar lo que había sucedido.
En minutos les comentó la extraña comunicación que había tenido y el modo en el que había comenzado, les habló de sus sospechas junto a la extraña intuición de que ese hombre, quien quiera que fuera, estaba diciéndole la verdad.
-Si resulta que tienes razón, cielo- afirmó Harry con interés -es imperativo que ayudes, conseguir contactar a la NASA sería lo mejor. Nosotros no podemos hacer demasiado con esa información.
-Lo sé, aunque no creo que la NASA pueda hacer demasiado tampoco- negó ella con una mueca -por la información que leí antes del primer mensaje, no están tan lejos de saber las razones reales de este desastre y no creo que nadie tenga una solución hasta ahora, sé que nadie quiere escuchar algo como eso, pero es la realidad.
-¿Crees que este científico tengo una solución?- Preguntó Tiana con duda -¿o al menos algo que se le acerque?
-No creo que tenga una solución- comentó ella -pero pienso que la busca activamente y mientras más recursos disponibles tenga, mejor será para todos.
-Si reamente lo crees, ofrezco mi ayuda- ofreció su amigo con un tono lleno de esperanza que no le había escuchado en mucho tiempo -tal vez no sea de mucha ayuda, porque eres tu quien comprende todos estos aparatos y cómo funcionan las redes que quedan vivas, pero si puedo ayudar un poco, no dudes en pedirlo.
-Lo mismo aquí- aseguró Tiana con una sonrisa tan brillante que se veía en la oscuridad -lo que sea para poder ayudar. Tener un objetivo tan importante, después de tanto tiempo es casi suficiente.
-No nos emocionemos tanto- pidió ella -no estamos seguros de nada. Esperemos hasta mañana y veamos si los mensajes llegan una vez más.
Ellos asintieron y se acostaron en sus respectivas habitaciones, pero aunque nadie quería emocionarse demasiado tal vez era demasiado tarde para negar que ya había sucedido. Tal vez hubiera una forma de arreglar aquel desastre y ese este científico podía dar así fuera un pequeño paso para esa mejora, todo el mundo estaría feliz. Las esperanzas eran lo último que se perdían y Alisa parecía sujetarse a ese pensamiento a pesar de todas las desgracias vividas.