ALISA Nadie se negó a la solicitud. Caminaron hacia el lugar como una procesión notando que algunos lugares de la casa se veían afectados, pero en general todo lucía bien. Encontraron a Harry y Molly compartiendo una galleta en la cocina, la niña sonreía, lo que fue una forma de relajarlos a todos. Ella se alegró de que todos estuvieran bien hasta que recordó que no todos estaban en aquella casa y se alarmó. -Tengo que salir- anunció ella poniéndose en movimiento. -¿Qué sucede?- Preguntó Harry. -El señor Oslo, necesito comprobar que esté bien- explicó ella alarmando a sus amigos -quédense aquí, yo voy. Espero mi taza de te cuando regrese. Ella corrió hacia las escaleras y se detuvo cuando la voz de Vilkank se escuchó. -Te acompaño- le dijo el hombre. -Yo también- añadió Josep. -No

