Noe pasaba los días aterrorizada, había aprendido que Mauricio explotaba ante la mención de cualquier hombre en boca de ella, él si bien no sabía a ciencia cierta, sospechaba que algo ocurría, lo cual lo llevó a revisar el móvil de ella, encontrando las conversaciones con sus amigos, eso fue suficiente para arremeter contra ella. Llegando incluso a burlarse de su pobre capacidad para protegerse de sus puños, descubrió que le agradaba hacerlo, después la forzó a tener relaciones, completando la humillación. Fausto no tenía un modo de saberlo, a menos que ella lo confesara, o eso creía Noe. Contrariamente, a Fausto sólo le bastó mirarla y profundizar en la mirada de ella para averiguarlo. Aquello que vio, no contaba para nada en el destino de ella, así que planeó un encuentro con Mauricio,

