Capítulo 58.

2039 Palabras

Los días siguieron como debían ser, el invierno estaba por entrar, cada vez el frío era más y ella no podía estar más feliz por aquello. Por la ventanilla de la camioneta, podía ver la organización para la festividad de los muertos en el pueblo, la calle principal ya había sido cerrada al tránsito local, mientras las casas eran adornadas para la ocasión. Se respiraba en el aire el acre olor de las flores y el aromático copal aún sin ser encendido, el aserrín de madera y los palos de ocote. La frescura estival era lo que a ella más le gustaba, disfrutaba el aire y los aromas, aunado a las silenciosas tormentas y la luz grisácea. Ella cerró los ojos, disfrutando de lo que la rodeaba ahora, los ruidos, la gente que gritaba y murmuraba. Apenas podía creer que los sonidos de las personas com

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