El revuelo iniciado por simplemente haber dormido juntos, poco a poco se calmó, generando una sensación de vacío, pues las diferentes emociones que iban saliendo se expresaban caóticamente. Todos permanecieron en las habitaciones ese día, nadie tuvo el ánimo para salir, Ana permanecía sin separarse de sus nietos, que en aquellos momentos levantaban su ánimo con esas miradas inocentes que le lanzaban y, sobre todo, con sus gestos divertidos. Noe y David fueron al servicio de spa del lugar, pasaron una tarde maravillosa con los masajistas y después en un baño individual de vapor. Ambos tomaron nota de algún día visitar un temazcal. Cada quien pedía desde su habitación lo que deseaba comer, los empleados iban y volvían con carritos cargados de comida, bebidas y botanas. Por lo que volviero

