La casa estaba a punto de parecer un enorme mercado, de no haber sido por la necesidad de silencio y tranquilidad que se necesitaba para los recién llegados. Noe los miraba festejar en el mayor silencio que sus emociones les permitían. Luego de un rato, ella es llevada a la habitación principal para descansar y seguir durmiendo a los gemelos. David la llevaba en sus brazos, mientras Luis y Luz llevaban cada quien a un bebé. Dentro de la habitación ya estaba instalada una enorme cuna mecedora, ella estaba segura de que su intentaba meterse ahí bien podría caber sin esfuerzo. Ahí dentro el ruido de los festejos era mínimo, si no inexistente. Los bebés fueron colocados cuidadosamente e su enorme cuna, mientras Noe era acomodada en la cama, ya a punto de caer dormida. Los hermanos de ella

