POV Luciana Alaric no dijo más, y yo tampoco pregunté. A veces, el silencio era mucho mejor que unas palabras de consuelo. Pero, para ser honesta, no hacía falta que me contara lo que sucedía. Con tan solo verlo y recordar sus acciones, podía percatarme de lo que estaba pasando. Alaric guardaba algo doloroso en sus recuerdos, algo que él llamaba “pesadillas”. ¿Qué tan terribles debieron haber sido esas pesadillas para provocarle esta reacción? ¿Para que ni siquiera pudiera llorar? Las cicatrices… El recuerdo de sus cicatrices pasó fugazmente por mi mente. Aquellas marcas que él siempre trataba de ocultar… Estaba casi convencida de que eso tenía mucho que ver con la reacción que acababa de tener. "El señor no sonreía hasta que llegó usted…" Recordé las palabras de la señora Higgins,

