-¿ Y esto? – Pregunte sorprendida. -Es una de las cosas que más hacia cuando era joven – Eso me hizo gracia. -Pensé que hacías cosas como... – Lo mire – Algo así como, clases de matar, tipos de drogas, tradiciones y esas cosas – Puso los ojos en blanco y se subió a la moto. -Si eso también lo aprendí, pero esto era lo que hacía cuando necesitaba escapar. – Me ayudo a subir – ¿Estas listas? – Negué con la cabeza y lo oí reír. Me agarre de su cintura y él comenzó el viaje. Nada se comparaba con este lugar, me encantaba ver todo ese paisaje, paramos en el medio del mar griego, en la nada. Toda esa calma era gratificante, Cícero se levantó para dar la vuelta en sí mismo quedando frente a mí, quito sus lentes y me sonrió. -¿Por qué paramos aquí? – Pregunte mirándolo. -Me gusta estar aquí,

