Capítulo 32: Tienes que dejar ir. No puedo creer cuanta gente apreciaba a mi madre y a mí me veía con desprecio, no puedo decir por qué esta diferencia de actitudes entre los dos, luego entendí que probablemente mi madre dio una versión de mí diferente a la realidad de los hechos, que probablemente dijo sapos y culebras de mí para justificar que ahora ella estuviera con mi esposo tras el divorcio. Me da risa, realmente en ese momento comprendí que mi madre nunca fue feliz y esa frustración que sentía solo la reflejó en mí, porque mientras estuvo con mi padre tuvo una vida llena de abusos, donde al verme a mí le hacía recordar toda la amargura y por eso... probablemente aunque nadie nunca lo admitiera; me odiaba. Me acerqué a ver su tumba para asegurarme de que de verdad estuviera muerta

