Capítulo 12: La habitación de hotel Cuando terminamos de comer, Hector vuelve a tomarme de la mano con un gesto posesivo que es capaz de espantar a cualquiera que me mire, y yo me dejo llevar porque me gusta que me tome así. De hecho, todo de él me gusta. Es que cada vez son más las sensaciones que me provoca este hombre, a pesar de que estoy algo desconcertada por su propuesta de que me vaya con él, una gran parte de mi dice que no lo haga, pero a otra parte de mí le gusta la idea, además de que sería un ingreso extra. Caminamos por las calles y por los jardines turísticos hablando de muchas cosas diversas cotidianas, nada personal, mi teléfono suena mientras él está hablando de una comida Árabe, lo saco de mi bolsillo y veo que es un numero desconocido, no atiendo, solo cuelgo la lla

