Capítulo 24: Quedate con aquella p*ta Este hombre debe de estar completamente loco. Todo el mundo le hace caso al jefe y yo intento mantener la cordura como si todo fuera profesional cuando nos dejan solos en la oficina. Lo miro, Hector fija la mirada en la mía comodamente sentado en su silla. Definitivamente este hombre no es nada normal. —¿Cómo has podido hacer un berrinche por un mensaje? —suelto confundida. Él sonríe, no me responde. Me levanto y camino hacia él. —Te dije que me respondieras, todo ha sido tu culpa —suelta. —¡¿Mí culpa?! —replico. Hector afirma con la cabeza y, justo cuando me paro frente a él, se levanta tomándome de la cintura, sus manos siendo como un toque eléctrico a todo mi cuerpo cuando bajan por mis caderas y me rozan mis piernas sube, sus labios tocand

