Estoy al frente del edificio de empleos, la oficina donde conseguiré un nuevo trabajo. Javier me espera en el auto, mientras tanto yo tengo que conseguir el dinero que el idiota de mi esposo perdió en una apuesta. Fue despedido de su empleo por quedarse totalmente dormido. Absurdo, si tan sólo fuera más sincero. ¿Verdad? Entro al edificio, el guardia me dirige hacia una sala donde hay una gran fila de impacientes desempleados en busca de un empleo digno. ¿Qué más se hacer? Tan sólo ser maestra de música y tocar el piano. Algo que Javier odia. —Buenos días, bienvenida a las oficinas de empleo de Mayfair, ¿en qué puedo ayudarte? —Murmuró una chica del otro lado del mostrador, me di media vuelta y la enfrenté. —Hola... sí... yo... —Tomate tu tiempo, aunque no querrás hacer enojar a los

