–¿Dónde vas Antonio? –Lo detuve cuando ya había abierto la puerta. –A mi casa. –Pensé que te quedarías a dormir aquí. –Pues...no. –¿Por qué? María te necesita. –Que venga conmigo. Traté de retenerlo por el brazo cuando giró para salir pero no se detuvo. –Antonio. –Nos vemos mañana en las tierras, llámame. Se fue y me dejó ahí de pié, llevándose esa extraña mirada en los ojos. –Yvonne...––Vanda se acercaba con Graciela. –creo que tiene sueño, ya tomó su biberón–En efecto Graciela se frotaba los ojos. –Sí, vamos a la cama nena ¿has visto a Ensuan, Vanda? –Tomé a mi hija. –Está con tu hermano en la terraza, tu padre ya subió con la señora Gracia. –¿Y María de Lourdes? –En su habitación. –Vanda me acompañaba arriba. –¿Crees que debo ir con ella? Antonio se ha ido. –No lo creo,

