Koro se encontraba en aquella sala, recostado en el regazo del cuerpo inerte de cierto peliceleste, estaba llorando, la única persona que le quedaba en el mundo (exceptuando a Tadaomi) estaba en una cama blanca, sin moverse, con el rostro pálido y su cuerpo frío, justo como había visto alguna vez a su amada Aguri - Koro - susurro Tadaomi mientras movía levemente el hombro del pelinegro - Tenía sueños... - dijo Koro mientras levantaba la mirada, y tomaba con fuerza la de Nagisa - De seguro esta en un lugar mejor, junto a su hermana y Aguri - trató de convencer Koro, sabiendo que era inútil - No losé Tadaomi, ya no sé si podré soportar verte aquí- susurro con impotencia y miedo, Tadaomi solamente lo abrazo, más Koro no soltó la mano de Nagisa, las lágrimas seguían fluyendo por sus mejill
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