// Tiempo actual //
El chico peliceleste se encontraba de pie, la sangre había parado y a su lado se hallaba la serpiente negra.
- ¿Nagisa? - volvió a preguntar el pelirrojo, pero no hubo respuesta - ¿Snake? - decidió preguntar, a lo que el celeste le miro, esos ojos, eran tan profundos, casi como dos pozos sin fondo
- No - fue su respuesta
- ¿Na-Nagisa-chan? - pregunto la mujer completamente aterrada
- Soy un chico - repitió el celeste con calma, pero seriedad en su voz - Lamento no haber sido la chica que esperabas - comenzó a cercarse - Pero... Sigo siendo una parte de ti - susurro con una sonrisa escalofriante
- ¡No te acerques! - dijo la mujer con pánico
- ¿Por qué?- dijo con una sonrisa
-¡Eres un monstruo! ¡No eres mi hija! - dijo la mujer retrocediendo algunos pasos, mientras caía de espalda
- Hiromi! - gritó el hombre de cabellos blancos preocupado
- ¿Cómo puedes preocuparte por ella? - pregunto el celeste viendo al peliblanco y señalando a la peliazul
- ¡Ella...! - no termino su frase, pues vio como Itona se acercaba a Nagisa con recelo
- Itona.. Aléjate - ordenó el peliceleste
- Nii-chan - susurro Itona con miedo, Nagisa le miro con furia, tristeza acumulada, odio, emociones que no se podrían ver en el verdadero Nagisa, o al menos, en Snake
- Nadie me llama así - dijo con su voz fría y grave - ... No desde que murió Irina... agrego mirando al peliblanco que se hacía llamar "Shinigami"
- E-espera... No sabíamos que era tan importante... - el peliblanco fue callado por un cuchillo, que corto parte de su mejilla
- ¿Y Akane? Ella... - fue callado por el pelirrojo
- ¿Cómo conoces a mi abuela? - pregunto frío, "Nagisa" sonrió con burla
- Akane-sama le dio toda su fortuna a Nagisa - dijo Hiromi
- Pero no a mi - bufo el peliceleste, a lo que los demás les vieron confundidos, Karma frunció el ceño
-¿Eres Snake? - pregunto frío, la serpiente se acerco a él y se enrollo en una de sus piernas, el pelirrojo tenía poco miedo, sabía que si era Nagisa las probabilidades de que le dañaran eran nulas, si era Snake serían medianas, pero no sabía de lo que era capaz el "sujeto", frente a él
- No - respondió con una sonrisa - Si ves el color de las serpientes te darás cuenta de que soy el más peligroso... La serpiente de Nagisa es de un azul casi agua o celeste, la de Snake es azul marino y la mia es negra.. - finalizó señalando a la serpiente
// Perspectiva de ¿ Nagisa? //
¡¿Qué esta pasando aquí?!, mi cuerpo se mueve en contra de mi voluntad, es tan...
>esa voz, me saco por completo de mis pensamientos
>le pregunte a Snake con mi ceño fruncido
> me dijo con molestia
> estoy fastidiado con esta relación de personalidades alternas
> ¿¡Qué clase de respuesta es esa!?
> pregunta al borde de la locura
> me quedé callado, eso me sorprendió, ni Snake ni yo sabemos quien es la "faceta" que controla mi cuerpo
> pregunte incrédulo
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>
>
>
> Mis ojos se abrieron por la repentina confesión de Snake
> dijimos al unísono, él con una seriedad profunda y aparentemente sin emoción, pero yo con miedo e inseguridad
> dije para después mirar a Snake, quien estaba sorprendido y preocupado, ambos apretamos nuestro pecho, pero cuando vi el mío, estaba lleno de sangre
> susurro mientras se acercaba a mi y juntábamos nuestras manos
// Fin de la perspectiva de Nagisa, narra la autora //
El peliceleste sonreía triunfante mirando al pelirrojo, la serpiente se enrolló con mas fuerza, subiendo poco a poco, llegado a su hombro, a punto de morderlo
- Nagisa! - grito e un intento desesperado. La serpiente se detuvo y el pelirrojo miro como el peliceleste caía de rodillas con su mano en su pecho, en donde, anteriormente se hallaba la herida
- ¡No se acerquen! - grito... ¿Nagisa?, ¿Snake? o...
- Nii-chan - dijo Itona con voz preocupada
- No... se.. acerquen la sangre volvió a brotar de su pecho, Kanzaki se disponía a correr al lado de su "amigo", más fue retenida por Asano
- Karma, deberías ser el único capaz de acercarse a Nagisa - dijo Asano con su semblante frío y serio, a decir verdad estaba destrozado, él había conocido antes a Nagisa, le había amado con todo su corazón, trataba de ser amable y considerado con Nagisa, pero... Jamás fue alguien tan importante como Karma ¿Sus esfuerzos terminarían así?
El pelirrojo asintió y comenzó a caminar en dirección al peliceleste arrodillado, lentamente acerco su mano a la cabeza del peliceleste y la acaricio lentamente a lo que el pequeño le miro con lágrimas en los ojos
- No creo soportar más... - susurro para mirar con los ojos completamente rojos a su madre, y sin importarle la herida se levanto, estiro su mano y dio la orden "Mátala Kuro"
La mujer llena de miedo y horror cerro sus ojos con aceptación, sin embargo Kuro no llego a ella
- ¡No! - grito la mujer al ser manchada del liquido carmesí - ¡No, no, no! - repetía acercándose al cuerpo de su amante peliblanco
- Hiromi... - susurro éste para besar con cuidado la mejilla de la mujer
- Itona, ayúdame, salva a tu padre - pidió la mujer entre lágrimas y sollozos
- ¿De qué estas hablando? - pregunto el peliblanco atónito
- Tu querida madre se acostó con él y te tuvo a ti, en pocas palabras eres el hijo de su amante dijo Nagisa sin sentimiento, con la mirada vacía y con Kuro a su lado.
- ¡Nii-chan! - grito Itona mientras corría hacia su hermano, siendo retenido por Terasaka
- No sé si te has dado cuenta, pero en estos momento no es bueno que le hables de esa forma. susurro el de cabellos bicolor
-¡Nagisa! -grito el pelirrojo al ver como el ojizarco escupía sangre y decía entre jadeos "Mátala, es... mi última orden", Kuro acató las órdenes, Hiromi fue mordida incontables veces, manchando su ropa y al hombre de rojo carmesí, la serpiente paro en seco al sentir como el corazón de Nagisa se debilitaba poco a poco - ¡Nagisa respira, no me dejes! - Karma comenzó a llorar, no podía ver el cuerpo de Nagisa tan pálido y sin vida, no podía dejar de llorar por él ojizarco, simplemente no podía verlo morir.
- K-Karma. - susurro el ojizarco con una pequeña sonrisa - No llores... - agregó con su voz casi inexistente
- Nagisa estarás bien, estoy seguro - Karma tomo la mano de Nagisa y la coloco en su mejilla, sentir el tacto tan frío sólo le partía más el corazón, la serpiente de un maravilloso color celeste se acerco y se abrazo al cuerpo de Karma, al mismo tiempo que desaparecía con lentitud - ¡No Nagisa escúchame, no me dejes! Tendríamos una familia, viviríamos juntos en el campo, ¿No era ese tu sueño?. decía entre lágrimas - ¿Alejarnos de los asesinatos? Serías un profesor y yo un burócrata... Nagisa... No dejes ese sueño - sus lágrimas bajaban con rapidez, mientras que el celeste dejaba caer una lágrima
- Te... Amo... Karma - susurro con todas sus fuerzas -
- No... ¡Nagisa! -